Voy a romper las ventanas y a entrar como el aire...
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jueves, 4 de junio de 2015

Sin ti

Si pudiera simplemente deshacerme de todo lo vivido,
renacer nuevamente, liberada de pasados doloridos.
Ser el mar para hurtar las tierras barrosas de tu ausencia
y convertirme en algo fértil, donde la esperanza pueda ser.
Si pudiera arrancarme las malas hierbas tan enraizadas dentro de mi,
y acabar limpia, sin sombras en mi interior.
Si pudiera pensarte sin ahogarme.
Si pudiera dejarme llevar por la corriente, sin temor, a caer por el precipicio
por culpa de esa penumbra que siempre acecha.

Si pudieras cogerme de la mano e iluminar, aunque fuere débilmente, el camino.
Si pudieras "poder".





4 de junio de 2011, cuatro años, 1460 días sin tu presencia. 1460 noches sin despertares aliviados.
Y retumba en mí la frase de un compañero:
" Te acostumbrarás al dolor, pero nunca, absolutamente nunca, dejarás de preguntarte por qué? "

Te mando un millón de besos hacia la nada, esperando que estés bien. Allá donde sea. Tu me manques.  

domingo, 24 de mayo de 2015

aTERRORizada

Han pasado casi cuatro años desde que te fuiste, y poco más de dos desde que él te acompañó.
Y ahora vuelvo a enfrentarme a qué sé yo...
12 horas en un hospital, y la única persona "madre/padre" que me queda, se tambalea.
Sé que no perderá el equilibrio, ella es más que fuerte, una superhéroe nacida en 1936.
El comienzo de la Guerra Civil era un presagio de injusticia y suplicio.
No quiero perderme en su vida en este momento, porque entonces me ahogaría en ese mar de impotencia y me preguntaría "¿por qué tanto dolor?".

Pero dime, ¿cómo no tener miedo?
Miedo a que se vaya, también, esa maravillosa mujer que no ha sabido educaros y que, sin embargo a mi, siempre me ha dado todo.
Mi primer pilar, la raíz más sólida que poseo.
Me encuentro de nuevo perdida y al acecho de la más temible sombra.
Paralizada al pensar en ese vacío tan grande que nace cuando otro expira.
Necesito que viva otros cien años más. O volver a nacer. No lo sé.
Pero no quiero que se vaya, porque entonces, pasaré a ser el pilar de otras personas y sinceramente, no sé si estoy preparada.


No es justo, ¿sabes? Tengo la sensación de andar sobre un hilo a punto de quebrarse. Pero tal vez, sea yo,
la que se desequilibre y caiga.



Así que vuelvo a pedirte una señal, hazme sentir que no estoy, ni estaré sola.
Hazme creer que esto va más allá. Porque...
Quiero que me compre las primeras fresas del mercado para siempre.


Edith Piaf "Je n'en connais pas la fin"


domingo, 25 de diciembre de 2011

Feliz noche mala...

Primera parte

Dos horas de camino.
Impresionantes bancos de niebla.
Parece que poco a poco nos adentramos en un mundo paralelo.
Llegamos a casa y, como una autómata, me dirijo a tu habitación y abro tu armario.
Tu olor va desapareciendo, pero tocando tu ropa, consigo acariciarte.
Hace daño ver todas tus cosas...duele pero alivia.
Te siento un poco más cerca.
Dos cabellos rubios han decidido quedarse entre el algodón y la lana de tus chaquetas.
No te imaginas lo bien que me hace.
Poder tocar dos pelos tuyos. Un milagro. O el pasado.

Segunda parte

24 horas después.
Emborracharme para no acordarme.
De vuelta a casa con la mirada turbia...
cena familiar triste y reconfortante.
Este año, nuestros corazones sangrientos se intentan consolar mutuamente.
Pero nadie sabe que están más que ausentes.

Cruel diciembre
Chuuut! no digas nada, en esta época del año, lo correcto es fingir...dibujar una sonrisa en cada rostro, llevar la máscara de la alegría. Aunque a veces, esta se derrite entre lagrimas con una mirada de compasión. A veces ni una máscara de hierro esconde la tristeza. Sólo queda esperar que una mano amable te la seque o que el viento se la lleve...